- El estudio “Evolución económica, social, empresarial e institucional de España en el período 2014-2024” es una nueva colaboración entre el Consejo General de Economistas de España y la Cámara de Comercio de España, y refleja el desarrollo del país en una década trascendental
- España ha resistido y ha mostrado gran capacidad de recuperación y resiliencia ante un entorno sumamente complejo, tanto desde el punto de vista económico como político
- La internacionalización se encuentra entre los aspectos más relevantes en términos de contribución de las empresas españolas a lo largo de los últimos 10 años: la mayor apertura al exterior del sector privado español ha redundado en una serie de beneficios y actualmente representa más del 40% del PIB
- El esfuerzo económico de las empresas en sostenibilidad medioambiental ha aumentado en la última década un 72,5%
- El PIB per cápita en términos reales de 2023 se sitúa prácticamente al mismo nivel que el de 2007
- El informe también analiza el sector turismo y su contribución a aproximadamente un 12% al PIB y empleando directa e indirectamente a cerca del 13% de la fuerza laboral española
Pie de foto (izq a drcha): Raúl Mínguez, director del Servicio de Cámara de España; José Luis Bonet, presidente de Cámara de España; Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas; Salvador Marín, director del Servicio de Estudios del CGE
Madrid, 27/02/2025- El presidente de la Cámara de España, José Luis Bonet y el presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, han presentado hoy el estudio “Evolución económica, social, empresarial e institucional de España en el período 2014-2024”. Elaborado conjuntamente por ambas instituciones, el estudio demuestra la capacidad de recuperación y transformación de España y su economía, apoyada por las empresas, fundamentales para la resiliencia y desarrollo económico de nuestro país.
La década transcurrida entre 2014 y 2024 representa un momento clave de superación de retos complejos que van desde la crisis del Covid-19, las tensiones territoriales, al pleno impulso de las transiciones tecnológicas y energéticas, el renovado interés por la agenda geopolítica y la ampliación de su capacidad de influencia, o acontecimientos bélicos de envergadura como la invasión rusa de Ucrania y el agravamiento del conflicto armado en Oriente Medio. En paralelo, la economía ha sabido recuperarse y transformarse, siendo las empresas su principal impulsor.
El presidente de la Cámara de España, José Luis Bonet, ha destacado que “las empresas de España han sido parte indispensable de la transformación y el progreso del país en los últimos 10 años, siendo la auténtica columna vertebral de nuestra sociedad. Las aportaciones de nuestro sector privado han permitido que la economía española siga dando pasos adelante, incluso en un periodo en el que se han producido una serie de acontecimientos disruptivos históricos que han impactado notablemente sobre su actividad, como durante la crisis del Covid-19. Además, ha quedado patente la importancia de la colaboración público-privada, y la necesidad de contar con un sector industrial fuerte sobre el que descanse una cierta autonomía estrategia en ámbitos clave, como el sanitario o el de componentes tecnológicos”.
Por su parte, el presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, ha señalado que “los próximos años serán clave para consolidar los avances logrados en la última década y abordar los importantes desafíos que como país tenemos pendientes. Reformas estructurales en el mercado laboral, incentivos a la innovación y mejoras en la eficiencia del gasto público serán esenciales para garantizar una economía más competitiva y resiliente. Sin ninguna duda soy de la opinión de que la estabilidad institucional seguirá siendo un pilar fundamental en la construcción de una España más fuerte y sostenible”. Asimismo, durante su intervención Pich destacó que “el esfuerzo conjunto entre instituciones, la sociedad civil y el sector privado ha permitido avances significativos. Por ejemplo, el tejido empresarial español ha avanzado en aspectos como la internacionalización o la sostenibilidad, pero necesita un entorno fiscal y regulador más favorable para seguir creciendo, ya que persisten barreras regulatorias que dificultan la escalabilidad”.
El estudio ha estado dirigido por los economistas Salvador Marín, director del Servicio de Estudios del CGE y presidente de la European Federation of Accountants and Auditors for SMEs, y Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España, y en él han participado investigadores de ambos servicios de estudios. El periodo que abarca el informe coincide con los 10 años de reinado de Felipe VI y el décimo aniversario de la Cámara de Comercio de España.
Durante la presentación, Salvador Marín indicó que "España ha demostrado una gran capacidad de adaptación y recuperación, pero la productividad y la inversión en I+D+i, así como en inversiones de capital fijo que eviten nuestra descapitalización como país, siguen siendo retos fundamentales para consolidar un crecimiento sostenible”. Marín también señaló que “a pesar de la reducción del desempleo en la última década, España aún presenta tasas superiores a la media europea, especialmente en jóvenes y mayores de 45 años. La estabilidad institucional ha sido clave en estos diez años, pero sin reformas estructurales en empleo, fiscalidad e innovación, el crecimiento a futuro estará limitado en términos de competitividad y de cierre de las brechas con las principales economías europeas, aunque realmente siguiendo esta senda hay capacidad de hacerlo si se siguen manteniendo los equilibrios básicos que una sociedad avanzada y una economía global requieren”.
Por su parte, Raúl Mínguez explicó que “en la última década, las empresas españolas han desempeñado un papel clave en el desarrollo económico, social e institucional del país. Desde el ámbito económico, el sector privado ha liderado la expansión internacional de la economía española y ha impulsado la digitalización. En el plano social, han reforzado su compromiso con la sostenibilidad, aumentando su inversión en proyectos medioambientales y sociales, y desde una perspectiva institucional, el sector empresarial ha demostrado una gran capacidad de adaptación ante eventos disruptivos. Su resiliencia ha sido clave para mantener la estabilidad económica y social del país. A pesar de estos logros, persisten desafíos estructurales, como la baja productividad y la insuficiente inversión en I+D+i, que limitan el potencial de crecimiento del país”.
Aportación de las empresas
Entre los progresos realizados, destaca la internacionalización. Así, el peso del sector exterior en la economía española se ha incrementado notablemente en los últimos 10 años (2014-2024), con un crecimiento de la base exportadora del 15,1% y un peso de nuestras exportaciones de bienes y servicios que ya representa el 40,9% del PIB, un valor por encima del registrado en potencias europeas como Italia (36,6%) y Francia (34,7%).
Más específicamente, durante este tiempo, los bienes exportados por nuestras empresas experimentaron una tendencia creciente, con un incremento neto del 37,3% en valor y del 5,4% en toneladas exportadas. En lo que respecta a las exportaciones de servicios, su evolución también ha sido positiva en términos netos, registrando una destacable subida del 80,3% durante el mismo período.
Sumándose al proceso de internacionalización de la economía, otra aportación clave por parte del sector empresarial es el progreso en su compromiso y contribución social, medioambiental y de gobernanza, aumentando por ejemplo su esfuerzo económico un 72,5% desde el año 2014 en sostenibilidad medioambiental.
Considerando la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en un sentido amplio, se constata que, en el año 2022, las acciones de RSC se dirigieron principalmente hacia proyectos relacionados con la educación, la salud y el bienestar social.
El estudio incluye una encuesta en la que las empresas identifican también carencias estructurales en la economía española, entre las que enfatizan las deficiencias en productividad. A este respecto, el sentir de las compañías consultadas es que el aumento de la productividad ha sido muy reducido en la última década y supone el principal reto de cara a los próximos años.
La gran proporción de empresas pequeñas que conforman el tejido productivo de España es una de las posibles causas de este pobre rendimiento. La productividad tiende a incrementarse a medida que aumenta el tamaño empresarial y son las empresas españolas de menor tamaño las que presentan un diferencial de productividad más negativo con respecto a sus equivalentes europeas.
En el análisis que el informe hace de la distribución de las empresas por tamaño a lo largo de los años, se advierte que se ha mantenido relativamente estable. Esto significa que se ha avanzado poco en lo que respecta al incremento de la dimensión de las compañías que componen el tejido productivo español. Concretamente, el peso de las más numerosas, las empresas sin asalariados, se sitúa siempre por encima del 50% del total de las empresas españolas, y el de las microempresas fluctúa siempre en el entorno del 40%. Con ello, estos dos estratos representan alrededor del 95% del total de empresas españolas. El resto se reparte entre las compañías pequeñas y grandes, con porcentajes cercanos al 4% y al 1%, respectivamente.
En lo que respecta a la I+D, el análisis refleja que aunque existe un crecimiento ininterrumpido de la inversión en investigación y desarrollo en España desde 2014, y el peso de la inversión en I+D dentro del PIB ha aumentado desde el 1,2% en 2014 hasta el 1,4% en 2022, estamos lejos del objetivo del 2,1% del PIB para 2027 fijado por la Estrategia Española de Ciencia Tecnología e Innovación.
Atendiendo al origen de la inversión en innovación, pública o privada, ambas modalidades han evolucionado favorablemente desde 2014, pero es la inversión empresarial la que ha aumentado en mayor medida que la inversión pública (22,2% y 7,5%, respectivamente).
Además de la productividad, la competitividad, el mercado de trabajo y la cohesión territorial, con mención especial a la unidad de mercado, han sido identificados por las empresas como principales debilidades de la economía española en los últimos diez años.
Cuadro macroeconómico
El estudio también analiza al pormenor los indicadores del marco macroeconómico español. En este sentido, el PIB per cápita en términos reales (descontando inflación) de 2023 se sitúa prácticamente al mismo nivel que el de 2007. Teniendo en cuenta la Renta Nacional Disponible Neta (RNDN) per cápita, que permite evaluar el nivel de ingresos disponibles para los ciudadanos, después de considerar los flujos monetarios internacionales y los impuestos, y que refleja el poder adquisitivo y la capacidad de consumo de los individuos, se obtiene que la pandemia afectó directamente a la disminución del PIB per cápita y a la relación RNDN/PIB. El estudio señala que, si bien se produjo cierta recuperación en los años siguientes, necesitaría una consolidación significativamente mayor y vigor para alcanzar las cotas deseadas.
En el análisis del cuadro macroeconómico se advierte, además, que los signos de recuperación que la economía española ha mostrado tras la pandemia de COVID-19 podrían ser demasiado dependientes del estímulo público. La inflación acumulada en este periodo de tiempo es de cerca del 20%, y la carga de deuda pública se puede considerar un problema estructural de la economía española y un riesgo o vulnerabilidad que puede aflorar en futuras épocas de recesión económica.
En cuanto al mercado del trabajo, aunque se han logrado avances en la reducción del desempleo, las tasas siguen siendo altas en comparación con los estándares europeos entre los jóvenes y otros grupos vulnerables. Hay además ciertos cambios de tendencia, ya que el estudio revela que el desempleo de larga duración por sexo y edad ha pasado de ser un fenómeno mayoritariamente masculino a femenino y que su disminución en el periodo ha beneficiado algo a los más jóvenes, convirtiéndose en un problema para los mayores de 45 años, sobre todo en el desempleo de muy larga duración, de tal manera que ya representan el 60% del total en 2023.
Turismo, pieza clave
El sector turístico merece un análisis detallado, concluyendo que la última década ha sido un período de altibajos para la actividad, marcado por un crecimiento impresionante seguido de un impacto sin precedentes debido a la pandemia, y una extraordinaria recuperación.
Más concretamente, desde 2014 hasta 2019 España experimentó un crecimiento robusto en las llegadas de turistas internacionales, aumentando de aproximadamente 64,9 millones a 83,5 millones. Este aumento refleja la fuerte atracción de España como destino turístico global, impulsada por su rica oferta cultural, climática y geográfica, llegando a generar 92 mil millones de euros de ingresos del turismo internacional, contribuyendo aproximadamente en un 12% al PIB y empleando directa e indirectamente a cerca del 13% de la fuerza laboral española. Además, se prevé que en 2025 el PIB turístico continúe creciendo en torno a un 3,2% en términos reales y registre un incremento nominal cercano al 10%, lo que consolidaría aún más su peso en la economía.
Estas cifras subrayan la importancia crítica del sector para la economía del país, con una capacidad notable para recuperarse de shocks severos y adaptarse a nuevos desafíos. Por ello, la inversión en infraestructuras y servicios relacionados con el turismo podría ser clave para mantener y expandir esta fuente de ingresos externos, y además equilibrar las necesidades y potencialidades del sector con los intereses locales tanto de ciudadanos como de instituciones.
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