03Nov2021

Marruecos, situado en el extremo noroeste del continente africano, tiene una superficie de 446.550 km2 y cuenta con más de 36 millones de habitantes. Su capital es Rabat, su moneda el dírham marroquí y su PIB per cápita, según los últimos datos del 2019, es de 2.932 €.

La economía marroquí se caracteriza por su dualidad: sectores tradicionales de muy baja productividad, y un sector industrial de servicios tecnológicos y de comunicaciones.

Geográficamente, Marruecos se encuentra en un lugar privilegiado respecto a la unión de Europa, África y el mundo árabe. Además, también se beneficia de un gran capital intangible conseguido gracias a:

  • La estabilidad institucional, política y macroeconómica del país: tiene un crecimiento estable, su inflación está controlada y cuenta con reducción de la deuda.
  • La apertura económica: cuenta con acceso a un mercado de casi mil millones de consumidores gracias al Acuerdo de Libre Comercio (TLC).
  •  Las reformas legislativas, regulatorias e institucionales para aumentar la competitividad del país.
  • La inversión en infraestructuras viales, aéreas, portuarias e industriales, hace  de Marruecos una nación multiconectada, que favorece el rápido movimiento de personas, bienes y datos.
  • Un centro financiero exitoso: Casablanca Finance City (CFC), que ocupa el segundo lugar en África y el puesto 62 en el mundo, según el Índice de Centros Financieros Globales.

Según el Informe Económico y Comercial de Marruecos elaborado por la Secretaria de Estado de Comercio, se pueden extraer los siguientes datos acerca de los diferentes sectores económicos del país.

Sector primario

La agricultura es el motor principal de la economía marroquí, representando, en 2020, el 14% del PIB total del país y empleando a un 40% de la población activa.

La distribución por cultivos de las explotaciones agrícolas se reparte en un 59% de cereales; 15,65% de olivos; 6,4% de cultivos forrajeros, 3% de árboles frutales, 3,3% de hortalizas y 2% de cítricos. Cabe destacar que el aumento del cultivo de olivos está llevando a Marruecos a convertirse, en pocos años, en el segundo productor mundial de aceite de oliva, por detrás de España.

En cuanto a la ganadería, el 30% del PIB proviene de la agrícola y ocupa al 20% de la población activa rural. Sigue arrojando resultados positivos, no solo por la mejora de las tierras de pastoreo y de las medidas de mejora sanitaria, sino también por el apoyo financiero para facilitar un aprovisionamiento regular de alimento para los animales.

En lo que se refiere al sector pesquero marroquí, éste supone un 1,1% del PIB y genera 700.000 empleos directos e indirectos. Marruecos figura en el primer puesto de productores de pescado en África y 25º a nivel mundial. Es el primer exportador mundial de sardinas, sobre todo en conserva.

Sector secundario

El sector secundario representó el 28,7% del PIB en 2019, siendo la contribución al PIB por sectores: minería 2,6%, industria de transformación 16,9%, agua y energía 3,1%, y construcción 6,1%.

En el año 2020, la actividad industrial sufrió las repercusiones negativas del parón de la actividad de varios operadores industriales y su retirada temporal de los mercados nacionales e internacionales a causa de la pandemia.

Sector terciario

En relación con el sector servicios, cabe resaltar que en 2019 representó un 57,6% del PIB de Marruecos con un crecimiento del 3,8% respecto al año anterior.

En lo referente a las actividades terciarias, el cierre de fronteras y la suspensión de los viajes interurbanos han impactado negativamente en el dinamismo de la actividad turística en 2020.

Oportunidades de negocio

Como parte de su estrategia de apertura y liberación del país, Marruecos, durante la última década, ha establecido un marco legal propicio para el desarrollo de relaciones comerciales con algunos de sus socios potenciales a través de acuerdos de libre comercio.

En materia comercial, la industria automotriz marroquí ha crecido a niveles sostenidos de crecimiento durante la última década. Su posicionamiento como plataforma para la producción y exportación de equipos y vehículos de motor se apoya en el establecimiento de grupos extranjeros como Renault, PSA Peugeot o Citroën.

Por otro lado, en los últimos años, el sector aeronáutico marroquí ha demostrado un cierto dinamismo y ha experimentado un notable crecimiento. El desarrollo de sectores diversificados, incluidos el cableado, la mecánica, la fabricación de calderas, los compuestos o el montaje mecánico, posiciona a Marruecos como un destino preferido para la subcontratación aeronáutica.

En el sector textil, Marruecos representa un sector estratégico dentro de la actividad industrial nacional. Se brinda un apoyo sostenido a la aparición de una industria textil competitiva e innovadora, con el fin de atraer más inversión extranjera directa, especialmente de China, y desarrollar asociaciones de beneficio mutuo.

Por último, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) es un factor esencial para el surgimiento de la sociedad del conocimiento. En este caso, el desafío para Marruecos en el sector de las TIC para los próximos años, no es solo mantener el progreso ya realizado, sino, sobre todo, permitir la integración de Marruecos en la economía mundial a través de la integración de las TIC en actores de la sociedad como el Estado, las administraciones, las empresas y los ciudadanos.

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